Poesía de Bulgaria: «Sin» de Marín Marínov en búlgaro y en español

Marín Marínov (1955) estudia pedagogía en Burgas, Bulgaria. Desde muy joven su vida diaria está relacionada con el mar. Ha trabajado en barcos pesqueros en Sozopol, en redes de cortina o solo con su propio barco. Actualmente vive en Kableshkovo, cerca de Pomorie, en la provincia de Burgas. Se dedica a la pesca y a la agricultura. Publica sus poemas en varias revistas digitales y en algunas publicaciones anuales. Ocho compases de silencio es su segundo libro de poesía cuya traducción al español está en proceso.


БЕЗ

Някъде из тъжните мъгли на севера,
където топлите води
се срещат със студените течения край островите,
където мокрите дървета и тревите
издишват светлината на забравата;
там, където нищо не прилича на каквото и да е познато
и трябва да уподобяваш –
лесно е наистина да се изгубиш във дома на ледниците.
И няма повече какво да правиш с времето си, 
с душата си обезсърчена,
без утехата на някаква спасителна поанта.
Паметта отваря и затваря резбованите си вратички
с потъмнели брави, издълбани сякаш с нокът
от нечия ръка, не твоята.

Една жена ни гледа от острата скала, 
издигната сред залива
и ръбовете позлатени полека режат ноктите и́,
пръстите, краката, потъва в острата скала
пред бързащия залез, пред бръснещия полет на сокола
над пъстрите води, 
без сянка, 
без да трепне от играта на мъглите, 
без капка кръв по скулата на свечереното море,
опряна във скалата.
SIN

En algún lugar en las tristes nieblas del norte,
donde las aguas cálidas
se encuentran con los corrientes frías cerca de las islas,
donde los árboles húmedos y las hierbas
exhalan la luz del olvido;
allí, donde nada resulta familiar
y tienes que asemejarte —
es fácil realmente perderse en el hogar de los glaciares.
Y no hay nada más que hacer con tu tiempo, 
con tu alma desanimada,
sin el consuelo de una señal salvadora.
La memoria abre y cierra sus portezuelas talladas
con manillas oscurecidas, parecen esculpidas con las uñas
de la mano de alguien, no de la tuya.

Una mujer nos vigila desde la roca afilada, 
que se eleva en el medio de la bahía
y los bordes dorados cortan suavemente sus uñas,
dedos, pies, se hunde en la roca afilada
ante el ocaso apurado, ante el vuelo rasante del halcón
sobre las aguas coloridas, 
sin sombra, 
sin inquietarse por el juego de las nieblas, 
sin una gota de sangre en el pómulo del mar oscurecido,
que se arrima a la roca. 

Traducción del búlgaro al español de Katya Gerova


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: