Una voz en off, esa que filtra la vida, la analiza y la comprende, esa necesaria para traducir el mundo, así en la voz poética de Amelia Lícheva, reconocida poeta búlgara, crítica literaria y profesora. A través de la palabra, singularísima, transparente y certera, Lícheva descompone la realidad que de otro modo no podría aprehender, haciendo al lector partícipe de un mundo personal y social al que sólo puede acceder a través de la introspección en el lenguaje. La vida cotidiana, las relaciones interpersonales, los problemas sociales o la incomunicación son algunos de los temas para los que Lícheva debe conformar ese lenguaje nuevo. Sus logros no pasarán desapercibidos para el buen lector.
Gema Estudillo
Detalles
Autor
Traductor
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PVP
Género
Colección
Número de páginas
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ISBN
Amelia Lícheva
Marco Vidal González
María Vera Avellaneda
17 €
Poesía
Bulgaria: poesía actual
90
14,8 x 21 cm
979-13-87535-04-9
Autora
En mi poética, el verso es un efímero estallido de brillante luz o el súbito resplandor de una superficie reflectante. El verso ilumina detalles importantes de la palabra: lo repentino, lo definitivo, el recuerdo efímero, la huella. Son las pinturas de mi cuadro poético y lacónico. Chispa, relámpago, destello, pensamiento fugaz, corte inesperado: la poesía está en las palabras que ansían desplazar a la fotografía, sobre todo hoy en día, cuando hay cada vez menos fotos en papel y más en las pantallas. Y ahí radica la importancia de la poesía: nos ayuda a creer que la hoja y lo anotado tienen futuro.
No hay nada inusual en mi camino hacia la poesía. Escribo desde que estaba en el colegio y mis primeras publicaciones se remontan a mis años en la universidad. Publiqué mi primer libro muy temprano. Sin embargo, trato de no escribir demasiada poesía para no devaluarla. Escribo cuando creo que tengo algo que decir. Claro que estoy en mis poemas, pero no deben leerse solo en clave autobiográfica, pues trato de reelaborar no solo mi historia personal, sino también la historia de otros y, sobre todo, de la época en que vivimos.
La tortuga
En mi escritorio, justo delante del ordenador, tengo una figurita de tortuga para que me recuerde que, por muy poseída que esté por la idea de una nueva velocidad de vida, en palabras de Paul Virilio, es bueno de vez en cuando ralentizar el tempo. La tortuga es la maestra que dice: deja algo de tiempo para reflexionar, piensa antes de actuar. Para que vivas no solo rápido, sino también con inteligencia.

