Amar tan intensamente al otro que nos perdemos.
Como un funambulista, Omar salta al vacío y en el éxtasis de estar flotando en el abismo, en el amor, la obsesión, no sabe a qué distancia están sus pies del suelo.
A través de cartas escritas a su amada ideal irá encontrando poco a poco asideros en los que apoyar sus pies y entrar en contacto con la tierra y con su propio ser. La imagen proyectada por el ser amado nos devuelve, al final, la misma ternura, la misma pasión; se revela una conversación íntima e introspectiva que, más allá de dirigirse solo hacia la amada, vuelve con la misma energía para poner luz sobre el propio amante y así desvelar las dos mitades que ya existían dentro de una sola.
Helena Braojos
Detalles
| Autor Traductor Diseño PVP Género Colección Número de páginas Tamaño ISBN | René Karabash Marco Vidal González María Vera Avellaneda 14 € Narrativa Bulgaria: narrativa actual 68 12 x 18 cm 979-13-87535-03-2 |
Autor
Ya de pequeña, el ángel de la pluma me indicaba solo la verdad. Decenas de muertos pasaban por debajo de nuestra ventana, a los que mi padre llevaba en el coche fúnebre. Entonces, el ángel me decía: «tranquila, esto no es la muerte, esto es un hermoso y profundo sueño», y los rostros de los muertos se relajaban, y yo sonreía, porque le creía.
Lo encontraba en los periódicos, en el conejo desollado de la cocina de mi madre, en la mujer que duerme a mi lado y sueña, en Dios, que existe aunque dudemos de él, ya que no podemos tocarlo como tocamos un pecho, la arena o el fogón de la cocina. Pero el ángel de la pluma me enseñó lo más importante: ser una persona que renuncia a todo para poder invocarlo. Para escribir. Para respirar. Para vivir.
René Karabash
La tortuga
La última vez que tuve un encuentro cercano con una tortuga fue en el jardín de la iglesia a la que voy a veces a leer en verano. Mientras estaba acostada apoyada sobre un árbol con un libro en la mano, la hierba comenzó a moverse y vi salir a una tortuga grande entre las hojas. Hablé con ella y me respondió a las preguntas que tenía en ese momento. Cuando me fui, me sentí más liviana y, de alguna extraña forma, llena de vida, como si viera el mundo por primera vez. Un mundo bello e infinitamente luminoso. Entonces me di cuenta de con quién me había encontrado…
René Karabash
Prensa
- Zenda: Escribir es invocar para existir
- Détour: René Karabash. Ánima y ánimus

