Poesía de Bulgaria: Un poema de Alexander Shúrbanov (1941) en búlgaro y en español

Alexander Shurbanov (Sofía, 1941). Poeta, profesor y traductor. Ph.D. en Literatura Inglesa por la Universidad de Sofía y doctor en Filología por la misma universidad. Se desempeñó, durante más de cuatro décadas, como catedrático de Literatura Inglesa en la Universidad de Sofía. Su trayectoria literaria ha sido reconocida con prestigiosos premios obtenidos en calidad de escritor, traductor e investigador. Sus traducciones incluyen las tragedias de Shakespeare y su versión al búlgaro de Hamlet ha sido puesta en escena durante los últimos cinco años en el Teatro Nacional de Bulgaria. Además, tradujo “Los cuentos de Canterbury” de Chaucer, “El Paraíso Perdido” de Milton, la poesía y prosa de Coleridge y la poesía completa de Dylan Thomas. Ha publicado en poesía The Third Hand (1977), Forgotten Clouds (1983), A Place for Man (1987), Flowers of Frost (1994), The Ring of Time (1997), Frost-Flowers (Bilingual Bulgarian-English Collection, 2001), Beware: Cats (Bilingual Bulgarian-English Collection, 2001), Dove at My Window (2006), Reflections (2011), Foresun (2016) y Dendrarium (2017 y 2019), entre otros.


ЦАРСТВОТО НА СЕНКИТЕ

В подлеза под закачалките с преоценени дрехи
сенките са легнали като бездомни кучета.
Продавачката с дълбоки сенки под очите
вече няма сили да протегне поглед.
Млад човек с интелигентен вид събужда флейтата си
както принцът спящата царкиня – със целувка.
Аз минавам без да видя нищо.
Трябваше да пусна своя звън на никел
в пустотата на картонената му кутия.
Но това е подлез. Докогато можем,
нека се катерим пак навън, към онзи
горен свят, където музиката блика
в сребърен фонтан под златни полилеи
и в съня ни само като глуха бездна
тъмно се надига царството на сенките. 
EL REINO DE LAS SOMBRAS

En el pasaje subterráneo, al pie de los percheros de ropa rebajada,
las sombras se han acostado como perros callejeros.
La dependienta, con grandes ojeras,
ya no tiene fuerza ni para alzar la vista.
Un hombre joven, de aspecto inteligente, despierta su flauta
tal como el príncipe a la bella durmiente – con un beso.
Paso sin ver nada.
Tendría que haber dejado sonar el níquel
en el vacío de su caja de cartón.
Pero es un pasaje subterráneo. Mientras podamos
sigamos subiendo allá arriba, hacia aquel
mundo superior, donde la música se desborda
en una fuente de plata bajo lámparas colgantes,
y solo en nuestro sueño, como un sordo abismo,
oscuro se eleva el reino de las sombras.

Traducción del búlgaro al español de Marco Vidal González

Más poesía:

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: